Queridos amigos:
El año ha comenzado en un clima profundamente inquietante. El derecho internacional, considerado durante mucho tiempo el pilar de la paz y la seguridad global, está siendo cuestionado de maneras que no habíamos visto antes por parte de algunos de los países más poderosos del mundo. Mis colegas Elders y yo publicamos una declaración condenando la captura ilegal del presidente Maduro por parte de Estados Unidos desde Venezuela el 3 de enero, en clara violación de la Carta de las Naciones Unidas.
Si no se le pone freno, y seguimos por este camino, corremos el riesgo de dar paso hacía una era definida por el unilateralismo, la inestabilidad geopolítica y, francamente, la guerra. Es imperativo proteger y fortalecer el sistema internacional basado en las normas creadas después de la Segunda Guerra Mundial, con la ONU como pilar. Estos acuerdos y marcos institucionales han ayudado a gestionar riesgos, limitar la escalada y preservar la estabilidad durante los últimos 80 años, y siguen siendo vitales hoy.
Una prueba de esto la tendremos el próximo mes, cuando el mundo se enfrente a un hito histórico y peligroso: la expiración del New START (el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas) entre Estados Unidos y Rusia. Si éste tratado expira sin que nada lo reemplace, se eliminarán las últimas salvaguardias sobre los arsenales nucleares de Estados Unidos y Rusia, poniendo en peligro la seguridad colectiva. Y esto no ocurre en un momento de bajo riesgo nuclear; por el contrario, la amenaza de las armas nucleares es la más alta de las últimas décadas.
Los arsenales nucleares del mundo suman hoy más de 12.000 ojivas y tienen el poder de destruir la civilización muchas veces. Todos los Estados con armas nucleares están modernizando o ampliando sus arsenales, y la creciente inestabilidad internacional está llevando a muchos otros a percibir las armas nucleares como un activo cada vez más relevante para su seguridad nacional. Al mismo tiempo, el tabú contra el uso de armas nucleares se está erosionando por una retórica irresponsable, incluidas amenazas explícitas de uso nuclear en conflictos en curso.
El ejemplo más flagrante ha sido el del presidente Putin amenazando con utilizar armas nucleares en relación con Ucrania. También fue profundamente preocupante la reciente decisión del presidente Putin de probar un misil de crucero con propulsión nuclear en octubre, al igual que la respuesta del presidente Trump al ordenar al Departamento de Guerra de Estados Unidos reanudar las pruebas de armas nucleares.
A medida que el mundo vuelve a una inestabilidad marcada por el resurgimiento de la carrera armamentista, un control firme de las armas nucleares es más importante que nunca. Estos acuerdos fomentan la transparencia y la cooperación, reduciendo la desconfianza, el miedo y la tensión, y haciendo menos probables los malentendidos peligrosos y las escaladas imprudentes.
En las próximas semanas se abre una gran oportunidad para negociar una extensión de los límites del New START antes de que el tratado expire, pero las perspectivas de un acuerdo siguen siendo inciertas y la ventana de influencia se está cerrando rápidamente.
La historia juzgará las decisiones que se tomen en las próximas semanas. Los líderes deben elegir la contención por encima de la escalada, la cooperación por encima de la confrontación y la seguridad de la humanidad por encima de la ilusión de la dominación.
Este nuevo año nos ofrece la oportunidad de alejarnos del abismo y elegir un camino más seguro.
Con mi agradecimiento por su continuo apoyo y mis mejores deseos para el año que comienza.
Juan Manuel Santos
