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Climate crisis
Elders Statements

Un Consejo Planetario en las Naciones Unidas podría ayudar a afrontar la crisis climática y las crisis ambientales a escala mundial

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Photo: Victor Moriyama / Climate Visuals

Un Consejo Planetario en las Naciones Unidas podría impulsar una acción global más eficaz frente al cambio climático y las demás crisis ambientales. El sistema actual opera de manera fragmentada. Necesitamos una respuesta más urgente y coordinada, centrada en aplicar las decisiones ya adoptadas y evaluar sus avances. Solo así podremos proteger nuestro planeta frente a daños irreparables.

En 2024, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, propuso por primera vez la creación del Consejo de las Naciones Unidas para el Clima. Aplaudimos su ambición, especialmente en el complejo y polarizado contexto geopolítico en el que funciona hoy el multilateralismo. Un Consejo Planetario ampliaría esa propuesta para abarcar no solo la crisis climática, sino también el conjunto de las crisis ambientales mundiales: la pérdida de biodiversidad, la degradación de la tierra, la desertificación y la contaminación. Estos desafíos están profundamente interconectados y deben abordarse de manera conjunta.

La fragmentación del sistema multilateral limita nuestra capacidad de respuesta. Las tres Convenciones de Río —sobre cambio climático, biodiversidad y desertificación— cuentan con procesos propios que, con demasiada frecuencia, operan de manera aislada. Al mismo tiempo, la respuesta a las emergencias climáticas y de la naturaleza se encuentra dispersa entre numerosos ámbitos: los bancos de desarrollo, los regímenes internacionales, las finanzas mundiales y las decisiones del sector privado.

Los mecanismos de coordinación existentes, como el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, cumplen funciones importantes. Sin embargo, no han demostrado tener la capacidad necesaria para impulsar avances a la escala y al ritmo que exige la emergencia planetaria.

Un Consejo Planetario podría llenar ese vacío, articulando a los distintos actores en torno a las prioridades ambientales más urgentes. También podría armonizar los esfuerzos de las convenciones existentes y garantizar que se refuercen mutuamente, en lugar de actuar de forma aislada o competir entre sí. Esto permitiría maximizar nuestro impacto colectivo en la protección del planeta.

Además, situaría las emergencias climáticas y ambientales en el centro del sistema de las Naciones Unidas, otorgándoles el peso político y la visibilidad que requieren. El Consejo podría establecerse mediante una resolución de la Asamblea General, como ocurrió en 2006 con la creación del Consejo de Derechos Humanos como órgano subsidiario. Al igual que este, podría disponer de mecanismos para evaluar el cumplimiento de los compromisos asumidos por los gobiernos y fortalecer la rendición de cuentas, entre ellos la designación de expertos científicos independientes.

El Consejo no sustituiría ni debilitaría las COPs de Río, que seguirán siendo indispensables para establecer normas mundiales y movilizar la acción. Por el contrario, las respaldaría mediante una estructura más ágil y decisiva, capaz de convertir la ambición en resultados al ritmo que nuestro planeta exige.

Con el Acuerdo de París y el Marco Mundial de Biodiversidad ya establecidos, el principal desafío no es acordar nuevos objetivos, sino cumplir los existentes. Necesitamos una implementación rápida y coordinada, guiada por la ciencia y evaluada a partir de resultados concretos.

Ahora que el proceso de selección del próximo Secretario General de las Naciones Unidas entra en una nueva etapa, hacemos un llamado a todos los candidatos para que se comprometan a fortalecer la gobernanza mundial frente a la emergencia planetaria, incluida la consideración de crear un Consejo Planetario en las Naciones Unidas.

La ciencia es clara: hemos llevado al planeta peligrosamente cerca de puntos de inflexión irreversibles. La responsabilidad de cambiar el rumbo recae sobre los líderes de hoy; es posible que los de mañana ya no tengan esa oportunidad. El camino será complejo, pero un Consejo Planetario podría ayudarnos a recorrerlo juntos, con mayor coordinación, determinación y seguridad.

FIN

Juan Manuel Santos, former President of Colombia, Nobel Peace Laureate and Chair of The Elders 

Graça Machel, Founder of the Graça Machel Trust, Co-founder and Deputy Chair of The Elders  

Gro Harlem Brundtland, former Prime Minister of Norway and former Director-General of the WHO 

Helen Clark, former Prime Minister of New Zealand and former head of the UN Development Programme 

Elbegdorj Tsakhia, former President and Prime Minister of Mongolia 

Zeid Ra'ad Al Hussein, former UN High Commissioner for Human Rights 

Hina Jilani, Advocate of the Supreme Court of Pakistan and co-chair of the Taskforce on Justice 

Ellen Johnson Sirleaf, former President of Liberia and Nobel Peace Laureate 

Denis Mukwege, physician and human rights advocate, Nobel Peace Laureate 

Mary Robinson, former President of Ireland and former UN High Commissioner for Human Rights 

Ernesto Zedillo, former President of Mexico 


For media inquiries, please contact William French, Head of Communications (+44 7795 693 903) or email: [email protected]

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