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La humanidad ante el umbral: Declaración sobre inteligencia artificial y armas nucleares

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Juan Manuel Santos y Denis Mukwege tuvieron el honor de participar esta semana en la Asamblea Mundial de Premios Nobel sobre Armas Nucleares e Inteligencia Artificial, celebrada en el Vaticano, donde suscribieron la siguiente declaración:

La humanidad ante el umbral: Declaración sobre inteligencia artificial y armas nucleares

Hacia una paz sin armas y capaz de desarmar

Adoptada por los participantes de la Asamblea Mundial de Premios Nobel

Borgo Laudato Si’, Vaticano – julio de 2026

La humanidad se encuentra en un momento decisivo de su historia.

Más de ochenta años después del inicio de la era nuclear, y en el umbral de la era de la inteligencia artificial, enfrentamos un desafío sin precedentes. Nunca antes el progreso científico había ofrecido oportunidades tan extraordinarias y, al mismo tiempo, planteado riesgos tan profundos para nuestro futuro común.

Cuando comenzaron a desarrollarse las armas nucleares, el mundo tuvo la oportunidad de evitar una existencia marcada por el miedo permanente. Fracasamos y, como resultado, la humanidad ha vivido desde entonces al borde de la aniquilación nuclear.

Con la inteligencia artificial se presenta un peligro similar. Su incorporación a los sistemas nucleares reduce drásticamente el tiempo disponible para la toma de decisiones humanas durante una crisis. E incluso puede llegar a sustituir la misma intervención humana. Esta tecnología transforma el contexto en el que compiten los Estados poseedores de armas nucleares. Es probable que la IA provoque una pérdida masiva de empleos y agudice la competencia económica entre estos Estados. También potencia los ciberataques capaces de comprometer infraestructura civil estratégica y facilitar una guerra de la información.

La paz depende de la existencia de una realidad compartida. Sin hechos no puede haber verdad; sin verdad no puede haber confianza y sin confianza no puede haber diálogo, verificación ni moderación entre las naciones.

Los sistemas más avanzados de inteligencia artificial, los recursos informáticos y las infraestructuras de datos se concentran en un número reducido de países y empresas. Esta concentración genera profundas asimetrías de poder y ofrece escasos incentivos para la cooperación. La inteligencia artificial está provocando transformaciones económicas, militares y sociales a un ritmo sin precedentes en la historia de la humanidad.

En medio de una carrera armamentista nuclear cada vez más peligrosa, nos estamos adentrando en una carrera por la inteligencia artificial igualmente riesgosa.

El papa León XIV, invocando valores compartidos por distintas tradiciones religiosas, ha hecho un llamado para construir una “paz sin armas y capaz de desarmar”. Rechazamos la creencia de que la seguridad duradera pueda construirse sobre el miedo, la dominación o la amenaza permanente de la destrucción mutua. La seguridad de la humanidad no puede descansar indefinidamente sobre esa amenaza.

Conscientes de nuestra responsabilidad compartida con las generaciones presentes y futuras, adoptamos los siguientes principios:

1. Desarmar la próxima carrera armamentista

Reconocemos que la inteligencia artificial constituye un nuevo escenario de competencia estratégica, como antes lo fueron las armas nucleares. Hacemos un llamado a los gobiernos, a los desarrolladores de sistemas de IA, a los investigadores y a la comunidad internacional para que actúen ahora, mientras las decisiones todavía están en nuestras manos.

Es necesario establecer acuerdos de regulación que incluyan mecanismos para compartir los beneficios de estas tecnologías, promover aplicaciones de inteligencia artificial al servicio del bienestar humano y contener sus usos más desestabilizadores.

Debemos desarmar la próxima carrera armamentista, tanto la nuclear como la de la inteligencia artificial, antes de que ambas definan el próximo siglo.

2. Desarrollo responsable

Los desarrolladores de inteligencia artificial deben publicar de manera transparente los principios que orientan el comportamiento de sus modelos y asumir responsabilidad jurídica para su cumplimiento. La inteligencia artificial debe desarrollarse y supervisarse de manera que permanezca alineada con los intereses de la humanidad, incluido el respeto por el derecho internacional y los derechos humanos.

Asimismo, ninguna organización ni ningún gobierno debe desarrollar o permitir procesos automatizados de automejora en sistemas de inteligencia artificial sin disponer de mecanismos eficaces para supervisarlos y, si fuera necesario, detenerlos.

3. Responsible Use of AI

Un sistema automatizado nunca debe tomar la decisión final de lanzar un arma nuclear. Hacemos un llamado a adoptar un tratado internacional que prohíba la integración irresponsable de la inteligencia artificial en los sistemas nucleares de mando, control y lanzamiento, con el fin de preservar el control humano efectivo.

Debemos prevenir el uso malicioso de la inteligencia artificial en operaciones cibernéticas y ataques contra infraestructura nuclear. Los Estados que poseen armas de esta naturaleza deben realizar revisiones periódicas de seguridad para reducir la vulnerabilidad de sus sistemas estratégicos frente al acceso no autorizado, la interferencia o la manipulación mediante inteligencia artificial.

Promovemos el desarrollo y el uso responsable de la inteligencia artificial para mejorar el bienestar humano, acelerar el progreso científico y médico, proteger el medioambiente, fortalecer la resiliencia y promover la paz, el desarrollo sostenible y el bien común.

4. Gobernanza responsable

Hacemos un llamado a los gobiernos, las empresas y las organizaciones internacionales para que promuevan un desarrollo más seguro y responsable de los sistemas de inteligencia artificial más avanzados, mediante mecanismos compartidos de regulación, incluidos sistemas rigurosos de verificación y evaluación internas y externas.

Respaldamos el Panel Científico Internacional Independiente de las Naciones Unidas sobre Inteligencia Artificial, así como otros esfuerzos inspirados en el espíritu de Magnifica Humanitas.

Hacemos un llamado para ampliar la investigación y el diálogo con el propósito de desarrollar nuevas vías institucionales para la regulación internacional de la inteligencia artificial y para la futura implementación de iniciativas eficaces de regulación mundial.

5. Liderazgo responsable

Reconocemos que muchos de los desafíos que enfrentamos deberán ser resueltos por la próxima generación de líderes. Las nuevas generaciones deben contar con las herramientas necesarias para participar activamente en los debates sobre las armas nucleares, la inteligencia artificial y otras amenazas potencialmente catastróficas.

Para ello, es necesario promover la educación, la mentoría, las alianzas intergeneracionales y una participación inclusiva que incorpore a todas las regiones, culturas y comunidades.

Debemos impulsar iniciativas educativas que fomenten la responsabilidad ética, el pensamiento crítico, la alfabetización mediática en inteligencia artificial, además de una cultura de paz.

Reconocemos que la humanidad enfrenta múltiples amenazas interconectadas cuyas consecuencias imprevistas suelen recaer sobre quienes no tienen acceso ni control sobre estas tecnologías. Hacemos un llamado a construir un patrimonio digital común que amplíe la disponibilidad de datos y contribuya a mejorar la comprensión y la capacidad de acción frente a las armas nucleares, la inteligencia artificial sin regulación y otras amenazas existenciales.

6. Desarme nuclear

Hacemos un llamado a iniciar negociaciones urgentes, sostenidas y de buena fe que conduzcan, dentro de un marco acordado y sujeto a plazos definidos, a la eliminación verificable e irreversible de las armas nucleares.

La comunidad internacional debe rechazar la normalización de las armas nucleares como instrumentos permanentes de seguridad y fortalecer las normas humanitarias y jurídicas consagradas en el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares y en el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.

Hacemos un llamado a los Estados poseedores de armas nucleares para que detengan la reanudación de la carrera armamentista y la expansión de sus arsenales; retomen las negociaciones bilaterales y multilaterales sobre control de armamentos y desarme y cumplan plenamente sus obligaciones y compromisos en virtud del derecho internacional.

Los Estados deben procurar por restricciones y reducciones verificables; disminuir los niveles de alerta; ampliar el tiempo disponible para la toma de decisiones; abandonar las posturas de lanzamiento ante una alerta o represalia inmediata; reducir el papel de las armas nucleares en las doctrinas de seguridad; fortalecer las comunicaciones durante las crisis; prevenir las operaciones cibernéticas contra los sistemas nucleares de mando, control y comunicaciones y fomentar la cooperación para evitar malentendidos, errores de cálculo y escaladas involuntarias.

Los Estados poseedores de armas nucleares deben promover políticas y doctrinas que reduzcan el papel de estas armas y disminuyan la probabilidad de su primer uso y de una guerra catastrófica.

Inspirados por las palabras de los premios Nobel Bertrand Russell y Albert Einstein:

«Como seres humanos, apelamos a otros seres humanos: recuerden su humanidad y olviden todo lo demás».

Está en juego nuestra supervivencia y la de las futuras generaciones.

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